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La propuesta del Gobierno para un acuerdo político que relance el empleo en España ha encontrado en el fomento de la rehabilitación residencial, con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, uno de sus ejes más destacados.
Las medidas propuestas son necesarias. Atacar el paro generado por la caída de la edificación, exigía buscar nuevas ofertas de empleo para los trabajadores de la construcción, sin que suponga volver a cebar la burbuja inmobiliaria, como se ha apresurado a decir la crítica fácil.
Las medidas para su fomento vienen por la vía fiscal. Por una parte, se reduce el IVA hasta el ocho por ciento, durante dos años y se aplicará una deducción extraordinaria en el IRPF del importe de estas mejoras, con un tope de 12.000 euros hasta las rentas de 33.000 euros y una deducción decreciente a partir de esos ingresos. Por otra parte, se extiende la reducción del IVA a las obras de rehabilitación estructural.
Estas medidas son necesarias, aunque quizá no sean suficientes para crear los 350.000 empleos que espera el Gobierno, sino para evitar un mayor frenazo de la construcción y que los ocupados en ese sector se estabilicen en 1,7 millones de empleos, durante 2010
El nuevo carácter dado al ICO, una especie de banco público, es un paso adelante del camino emprendido por el Gobierno el año pasado, cuando optó por aumentar sus dotaciones y hacer compartir a la banca parte del riesgo. Ahora, el ICO asumirá el riesgo para los créditos de hasta 200.000 euros a las pymes y autónomos. Sin duda se trata de una medida valiente y con cierto riesgo, pero que dadas las circunstancias en las que nos encontramos es positiva, a pesar de las repercusiones que pueda tener en la deuda del Reino de España, negadas por la vicepresidenta Salgado, negativa que ha sido contestada, por algunos medios de comunicación extranjeros, como el milagro de los panes y los peces.
Existen también en las propuestas medidas para modernizar el tejido productivo, ganar competitividad, asegurar la estabilidad financiera y disminuir el déficit público. Medidas que, aún sin ver el detalle, están bien orientadas. No se trata, como dicen algunos críticos de que la construcción vuelva a ser el motor del crecimiento, sino de paliar el desempleo del sector, al tiempo que se moderniza, y se inicia el cambio de modelo productivo, un camino largo que no se consigue por decreto y que precisa que los empresarios estén dispuestos a realizarlo.
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