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EL CORONAVIRUS CAMBIARÁ EL MUNDO ECONÓMICO

Los eventos impredecibles producen resultados imprevistos. El patógeno está permitiendo aprender, en tiempo real, que los países occidentales deberían prestar más atención a la seguridad nacional, no militar, y a la deuda.

La excesiva dependencia de los países occidentales de China para las cadenas de suministro que van desde productos farmacéuticos hasta los materiales de "tierras raras" utilizados en casi todos los equipos de alta tecnología. En la actualidad, alrededor del 80% de los productos farmacéuticos vendidos en los Estados Unidos se producen en China y el país asiático es también el proveedor más grande y, en ocasiones, el único a nivel mundial del ingrediente activo de algunos medicamentos vitales.

Los líderes chinos tendrán que ajustar rápidamente su economía a la nueva realidad en la que los fabricantes globales diversificarán las cadenas de suministro, siempre que puedan, a costa de los trabajadores chinos. En un país donde las cifras de crecimiento económico dan credibilidad a los líderes autoritarios, la desaceleración de este año y la pérdida de empleos podrían tener consecuencias de gran alcance.

Los líderes internacionales deberían abordar mejor la capacidad de la economía global para absorber choques como el coronavirus, y eso debería comenzar por los niveles récord de deuda corporativa y soberana. La deuda global se acerca a los 244 billones de dólares, el nivel más alto registrado.

Con la mayoría de los bancos centrales occidentales con los tipos de interés cera de cero, las herramientas monetarias son insuficientes para contrarrestar el coronavirus, como se ha puesto de manifiesto con la rebaja de los tipos de interés en medio punto, que llevó a cabo la Fed recientemente, que ha resultado ineficaz. Menores niveles de deuda global restringen mucho mejor que el estímulo fiscal.

Si el destino permite pasar por alto este coronavirus sin una pandemia global, recesión global o colapso financiero, abordar este sobreendeudamiento debería ser una cuestión de urgencia global.

Los primeros retornos están en relación de cómo el episodio de coronavirus podría cambiar el mundo. Sin duda, el virus es una maldición, pero también podría dejar algo positivo, si los políticos y los votantes prestan atención a sus lecciones. Como dijo Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, "Nunca dejes que una buena crisis se desperdicie".