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A medida que las entidades financieras van presentado sus cuentas, correspondientes a 2009, se va poniendo de manifiesto el problema que tienen con la gran exposición que tomaron en el inmobiliario, una vez que se han percatado de que no servía de nada ocultarlo, porque los mercados ya no se lo creían
El primer aviso vino de Caja Madrid, que anunció una caída del 68,4 por ciento de su resultado, con respecto a 2008, como consecuencia de la dotación masiva de provisiones por 1.613 millones. En principio, era lógico que el presidente saliente Miguel Blesa quisiera dejarle la Caja a su sucesor Rodrigo Rato, lo más saneada posible, pero Blesa admitió que esas provisiones eran voluntarias pero necesarias, dados los problemas de morosidad a los que se enfrenta la entidad, sobre todo con los referidos al sector inmobiliario.
También han dotado grandes provisiones voluntarias, dos bancos medianos como Popular y Bankinter, pero este último reconoció implícitamente una depreciación del 26 por ciento en los inmuebles que se ha adjudicado en pago de créditos, ya que las provisiones dotadas para ellos suponen el 20 por ciento de su valor contable, es decir el de adjudicación, pero el 46 por ciento del valor de tasación actualizado.
El que ha ido más lejos ha sido el BBVA, que decidió sacrificar por completo el beneficio del cuarto trimestre, para empezar a provisionar correctamente el crédito promotor, destinando 805 millones a este sector en España y dejar de adjudicarse activos como pago de créditos incobrables. Algo que los cambios habidos en la normativa del Banco de España favorecen. El presidente del BBVA, Francisco González, admitió por fin lo que todas las entidades negaban hasta ahora: "Hay 325.000 millones de euros de crédito promotor en España y no los puede pagar el contribuyente, lo tienen que solucionar los culpables, que son los promotores, los bancos y las cajas. Y cuanto antes nos pongamos a ello, mejor".
Según Francisco González, "provisionar lo que tenga cada uno es la única forma de que se acerquen los precios de oferta y de demanda de los inmuebles, porque en España hay demanda de vivienda, aunque no a los precios actuales". Es decir, que la banca tiene que asumir pérdidas para que el precio de los pisos pueda empezar a bajar de verdad.
Sin embargo, pocos días después, con motivo de la presentación de las cuentas del Santander, su Consejero Delegado, Alfredo Sáenz, aclaró que esa cifra abarca todos los créditos concedidos a la actividad inmobiliaria, desde la construcción de polígonos industriales por los ayuntamientos a los edificios de uso propio. La cuantía equivalente para el Santander sería de 31.600 millones -explicó-, cuando el crédito del grupo a promotores puros se reduce a 14.600 millones de euros. Son operaciones muy diferentes, insistió, y aportó como prueba que la morosidad de los primeros está en el 5,7 por ciento, en tanto que la de los segundos asciende al ocho por ciento.
El pasado viernes presentó cuentas la Caixa. Juan María Nin, Director General de la entidad catalana dijo : “ Se avecina una segunda ola de morosidad y las buenas noticias vividas en los últimos meses respecto a los créditos dudosos no se van a mantener. Las grandes promotoras generaron problemas hasta comienzos de 2009 y ahora viene la ola de los promotores pequeños y medianos. La Caixa logró un beneficio de 1.510 millones de euros, un 16 por ciento menos que en 2008, en parte por las provisiones realizadas. La Caixa tienen una cartera de inmuebles valorada en 3.097 millones de euros, de los cuales 1.900 millones corresponden a activos de promotores , 826 millones a activos de particulares y el resto a viviendas en alquiler. La Caixa va a gestionar esta importante cartera inmobiliaria en función de la evolución del mercado. Sus previsiones son que los previos no volverán a los niveles previos a la crisis hasta dentro de unos cuatro años.
Las cuentas presentadas hasta ahora muestran una innegable fortaleza gracias a la buena gestión, a la elevada eficiencia y al entorno de tipos, pero vamos hacia un estrechamiento de márgenes, el problema del crédito promotor es importante y no hay más remedio que buscar una solución. Ahora sólo se considera como moroso el 10 por ciento del total. La propuesta de Santos González, presidente de la Asociación Hipotecaria Española, AHE, de crear un banco malo para solucionar el problema no gusta a las entidades.
Para algunos solo podremos salir de la crisis cuando los precios de las viviendas se ajusten a su valor real, para lo cual se necesita una caída importante de precios y que los bancos asuman las pérdidas por su exposición al mercado residencial. Es lo que ha ocurrido en Estados Unidos. En caso contrario, se afirma estamos abocados a una crisis a la japonesa.
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