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LA INVERSIÓN EN VIVIENDA PRINCIPAL EXCEPCIÓN DEL ENFRIAMIENTO ECONÓMICO 03/09/2018

En la reentrada tras las vacaciones se tiene la percepción de que el clima económico se ha deteriorado, según muestran el comportamiento del comercio minorista, PIB, turismo, afiliación a la Seguridad Social y exportaciones. Sólo la construcción impulsada por la edificación residencial es la excepción.



El índice de comercio al por menor registró un descenso del 0,4% interanual en julio, según los datos publicados por el INE. Este indicador, que mide la evolución de la cifra de negocio del pequeño comercio, encadena ya tres meses en negativo. La tendencia descendente se inició a partir de enero, cuando el índice del comercio minorista crecía a una tasa interanual del 2,2%.

"La ralentización del consumo es ya un hecho", señalan desde la Confederación Española de Comercio, que apunta como causa a "la pérdida de poder adquisitivo". Aunque los salarios han aumentado moderadamente en los últimos dos años, el poder de compra de los mismos se ha visto mermado en un 2,3%, según un informe de Adecco publicado el jueves pasado.

Los hogares no sólo compran menos en pequeñas tiendas. Las grandes superficies acusaron una caída del 0,9% en el volumen de ventas hasta junio, según un estudio de la consultora Nielsen.

La ralentización se ha convertido en leitmotif en la mayoría de los indicadores económicos. Prueba de ello, el PIB creció en el segundo trimestre un 0,6% en tasa intertrimestral, una décima menos que en el primer trimestre, el peor dato en este periodo desde 2014. De cara al próximo trimestre, el departamento de estudios de BBVA alertó la semana pasada de un "sesgo a la baja sobre el crecimiento previsto para 2018", del 2,9%, según la entidad. Esto rompería la dinámica del 3%, por encima del cual se ha crecido durante los últimos tres años.

La agencia de ráting española Axesor rebajó ayer una décima su previsión de crecimiento para la economía española este año, al 2,7%, alertando de que la política fiscal del Gobierno "ligeramente expansiva", introduce "riesgos desde una perspectiva más a largo plazo".

El Banco de España también advirtió recientemente que "podría haberse producido un cierto debilitamiento del consumo, como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo que se deriva del repunte de la inflación". El gasto de los hogares pasó a aportar un 0,2% al PIB, cinco décimas menos que en el primer trimestre (0,7%), según datos del INE.

El repunte de la inflación, que se mantuvo al alza en agosto con un 2,2%, viene influido por la subida de precio de la electricidad y los carburantes, que esta misma semana tocaron máximos del verano, coincidiendo con la operación retorno de las vacaciones.

 

Se frena el crecimiento del turismo

 

El frenazo que ha sufrido el sector turístico durante los últimos meses se ha extendido a los meses estivales, los más importantes para el turismo. En los primeros seis meses del año ya hubo indicadores, como la cifra de pernoctaciones hoteleras, que experimentaron una caída acumulada del 0,23%, algo que no ocurría desde 2013. En verano, sin embargo, cuando España aprovecha su climatología y competitividad para darle un empujón a los resultados, es todavía más alarmante observar estas caídas.

Julio cerró con un descenso interanual del 2% en el número de visitantes, un 2,2% menos de pernoctaciones que en 2017, una caída del 2,4% de la ocupación hotelera y un ajuste de 5,9 puntos en los precios de los hoteles. No es de extrañar que, después de los datos de julio, el Gobierno se tema un frenazo. Recientemente alertó a través de Turespaña de que el sector podría cerrar el año con "un crecimiento muy moderado, nulo o negativo". La alianza de representantes del sector, Exceltur, ya advirtió hace meses de la ralentización que sufría el turismo, cuyo PIB ya crece por debajo del PIB nacional, un 2,6%.

Otro problema es el impacto de la caída del turismo en el mercado laboral. En España, más de 2,6 millones de personas dependen de este sector. Por eso el parón del turismo puede haber provocado una menor contratación que se ha visto reflejada en las últimas cifras de afiliación a la seguridad social cuando, por primera vez desde julio de 2016, los afiliados aumentaron por debajo del 3%. El escenario no es especialmente alentador de cara a las cifras de paro en agosto, que se publican este martes.

Este cambio de tendencia en el turismo, uno de los motores que sacó a flote a la economía española de los años de crisis, se explica en parte por la apreciación del euro, que hace a otros destinos turísticos más competitivos, como Egipto, Turquía o Túnez. España sufre caídas en sus principales mercados (alemanes, cuyas llegadas a hoteles cayeron en julio un 11%; y británicos, con un -6%).

Las exportaciones se moderan

 

El comercio exterior es otro de los sectores que ha tirado de la economía. En el último trimestre, sin embargo, lo hizo débilmente. El incremento de las exportaciones fue tres veces menor al registrado en el mismo periodo de 2017, del 10%.

La dependencia que España tiene del exterior es la principal causa, que ya ha empezado a restarle contribución al PIB. Algunos ejemplos son el impacto del alza del petróleo sobre los precios, y por ende del transporte, el turismo o el empleo. Pero también hay otros factores que pueden empeorar el pronóstico. Además del Brexit o Trump, un debilitamiento de las economías de la zona euro, principales clientes de España, pueden tener un mayor impacto sobre las exportaciones y al turismo. Además, el fin de la política expansiva del BCE, previsto para 2019, y una esperable subida de tipos, en un momento en el que la tasa de ahorro de los españoles se encuentra en mínimos históricos, pueden empeorar un escenario con el que tendrá que lidiar el Gobierno.

 

Dudas en la industria

 

Durante la primera mitad del año, el índice de producción industrial progresó un escaso 1,8%, casi la mitad que en 2017. La desaceleración es especialmente perceptible en la producción de bienes de consumo y de energía. Sin embargo, los sectores de bienes de equipo, material informático, y química muestran solidez.

 

La construcción es la principal excepción

 

La construcción es la principal excepción en este panorama de enfriamiento. La actividad en este sector sigue avanzando a un ritmo elevado, próximo al 5% según el índice sintético de Funcas, que corrobora el auge del mercado de la vivienda, impulsado por los bajos tipos de interés y la entrada de capital extranjero. Sin embargo, la expansión del mercado residencial y en bienes de equipo no logra compensar el frenazo del consumo, lo que explica la desaceleración de la demanda interna.

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