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El stock de capital neto de la economía española creció un 67 por ciento entre 1994 y 2007 en España, hasta los 4,7 billones de euros, donde la vivienda residencial representa la mitad del valor del mismo.
Por su parte, el capital productivo -TIC, equipos de transporte y maquinaria- creció un 106 por ciento en términos reales desde 1994 mejorando la capacidad productora de la economía nacional, frente al 51 por ciento registrado por la inversión en vivienda.
Del mismo modo, el estudio dirigido por los profesores de la Universidad de Valencia e investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), Francisco Pérez, Matilde Mas y Ezequiel Uriel, refleja que a pesar del peso de la vivienda en la economía española, el crecimiento anual de la inversión en términos reales de la misma (3,2 por ciento) se produjo a un ritmo muy inferior a la inversión en capital productivo (seis por ciento).
Asimismo, a pesar de que la tasa de crecimiento anual del capital de la construcción residencial registró un incremento del nueve por ciento, superior al ocho por ciento del total de la economía, este incremento se ha visto empujado por un crecimiento de los precios del 5,8 por ciento. En situación opuesta, se encuentra el sector TIC, en donde una caída de los precios del 3,1 por ciento situó el crecimiento nominal de la inversión en este área en el 7 por ciento, frente al crecimiento del 10,1 por ciento en términos reales.
En cuanto a la distribución de la inversión, de los 5.569 euros anuales por habitante invertidos en España desde 1994, 2.008 euros se destinaron a vivienda, 1.436 euros a construcciones privadas y 556 euros a infraestructuras públicas.
Por comunidades autónomas, Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana concentran casi el 60 por ciento de la inversión durante este periodo.
EL ESFUERZO INVERSOR CAYÓ cinco PUNTOS EN 2008
Del mismo modo, los datos ofrecidos por la fundación reflejaron un descenso en el esfuerzo inversor --porcentaje del PIB dedicado a la formación bruta de capital- del cinco por ciento en 2008, hasta el 27,1 por ciento en el primer trimestre de 2009, tras alcanzar su cota máxima en 2007 con un esfuerzo inversor del 31,1 por ciento.
Preguntado el profesor Pérez por la repercusión de la caída de la inversión y por la viabilidad del actual modelo productivo, el catedrático se mostró optimista y manifestó que el estudio refleja que durante el "boom inmobiliario de los últimos años se ha combinado crecimiento en el número de viviendas y en los precios lo cual ha absorbido parte del esfuerzo inversor", al tiempo que subrayó que España ha acumulado mucho capital productivo durante los años de crecimiento "y eso es una plataforma sobre la que podrá apoyarse la economía cuando se produzca la recuperación del ritmo de crecimiento".
"El capital que teníamos cuando entramos en la crisis lo seguimos teniendo y lo podremos utilizar cuando la economía se relance, y se ha demostrado que la acumulación de capital residencial ha sido compatible con una mejora sustancial de la dotación de capital productivo", argumentó Pérez.
"A la vista de los datos, la economía española no ha dejado de hacer otras cosas a parte de la construcción, y los mismos datos indican que tras la inversión en maquinaria y TIC, ha habido muchas empresas haciendo otras cosas que no eran casas", continuó.
En materia de vivienda, Pérez consideró que en la actualidad "se ha alcanzado un máximo en la acumulación de capital residencial" y vaticinó que el valor del mismo se reducirá, "no porque se destruyan viviendas, sino porque va a caer su precio, y dado el peso del 50 por ciento de este capital en el total de capital, una caída del precio medio de la vivienda de un 10 por ciento reduciría el valor de la inversión un 5 por ciento".
"Habrá un periodo largo de digestión pero después volverán a construirse viviendas aunque no a un ritmo de 700.000 viviendas al año, después de recuperarse del bache del exceso de la oferta", adelantó el catedrático.
En cuanto al futuro económico, los analistas señalaron que España no creará empleo al menos que exista un crecimiento entre el dos por ciento y el tres por ciento "con cualquiera que sea el modelo productivo", al tiempo que consideraron muy aventurado decir cuando se producirá la recuperación, pero sí puntualizaron que ésta se producirá "empujada por el sector servicios".
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