 Países como el Reino Unido y España, que tienen una gran proporción de viviendas que son propiedad de las familias que viven en ellas, evolucionarán peor que aquellos países que como Alemania el alquiler es más popular que la compra.
De acuerdo con el índice, el precio de la vivienda era un 12,7 por ciento más bajo, en Inglaterra y Gales, en abril de este año que un año antes. Mientras que España y Francia vieron declives del 6,5 por ciento, en ese mismo periodo, en Alemania la caída fue del 0,6 por ciento.
Las caídas de los precios en Europa no fueron tan fuertes como las experimentadas en Estados Unidos que tuvo declives del 14 por ciento en un año, aunque no se espera que tal caída impacte tanto en el consumo como lo está haciendo a este lado del Atlántico.
Algunos economistas advierten que la caída de los precios de la vivienda pueden ralentizar todavía más la inversión en construcción, disminuir el consumo en algunos países y ocasionar perjuicios a las entidades financieras, en unos momentos en los que, al menos en la Eurozona, empezaban a verse signos de recuperación económica.
Los dos puntos débiles de la economía de la Eurozona son los bancos y el consumo privado, y los se ven perjudicados a la vez, cuando se estaban esperando los primeros signos de recuperación. Países que como España e Irlanda tienen mercados parecidos al modelo americano, muestran lazos de unión entre el consumo y el precio de la vivienda.
A los bancos todavía les queda por repercutir el valor de los créditos fallidos, que al atacar directamente a sus beneficios y a su capital, reducirá en el próximo futuro su capacidad de financiación y su crecimiento.
La caída de los precios de la vivienda no significa necesariamente que habrá más hipotecas impagadas, pero los fallidos que se produzcan pueden ser más costosos para los bancos.
Aunque los bancos europeos no concedieron hipotecas subprime, como lo hicieron los americanos, los economistas esperan que la recesión incremente el desempleo y aumente el número de personas que no puede hacer frente a sus préstamos.
El Banco Central Europeo, BCE, ha anunciado que el número de préstamos no atendidos por las familias aumentarán a finales de este año, volviendo a complicar la situación de las entidades financieras, tras la situación que vivieron el año pasado.
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